¿Cuándo debemos cambiar una táctica?

Gaby-Reca-BS-web

Gaby Reca, WPT Buenos Aires, científico y artista de la táctica

Uno de los aspectos fundamentales de nuestro deporte es la táctica. Desafortunadamente, bien por una técnica deficiente, base de toda táctica que se precie, o por desconocimiento de la faceta que reporta más satisfacciones al jugador que sabe emplearla y sacarle todo el beneficio, muchos jugadores se pierden la verdadera esencia del pádel.

Dentro del juego de la estrategia en un partido, una de las decisiones clave de cualquier pareja es el momento en el cual cambiar de táctica. A partir de una estrategia que define las posibles tácticas que tenemos como pareja, una dupla que trabaje la previa de los partidos decide cuál será la táctica inicial del partido (en caso de enfrentarse a una pareja desconocida ese trabajo lo tendremos que hacer en los compases iniciales del partido, quizás incluso con algún input del calentamiento). A partir de ese momento nos podemos encontrar en dos situaciones básicas: la táctica nos da resultados o no los da. Y en caso de que la táctica no funcione será el momento de cambiarla.

El problema se plantea a la hora de definir el momento en que una táctica no funciona. Evidentemente el objetivo final de toda táctica es la victoria en el partido, pero no solo el resultado en un momento dado define la bondad de esa táctica. Pongamos algún ejemplo: cuantas veces no empezamos un partido y un par de errores no forzados provocan un break en contra. ¿Es ese break atribuible a la táctica? Evidentemente no siempre lo será, aunque ojo porque algunas veces sí que lo es.

Otro ejemplo es aquel partido en el que hemos ganado más o menos cómodamente el primer set y de repente en el segundo set la táctica parece no funcionar. Los juegos se complican, aun sin caer en el break en contra, pero nos resistimos a cambiar algo que de momento nos mantiene por delante en el marcador. ¿Debemos cambiar la táctica en cuanto detectamos que empieza a no funcionar, situación que podría ser puntual, o una vez ya nos han hecho el break con la consiguiente inyección de moral para mis contrincantes?

O aquellas tácticas que ya de entrada contemplan una fase que posiblemente nos sitúe por debajo en el marcador (por ejemplo cuando decidimos cargar el juego sobre el mejor jugador rival en la confianza de que su condición física finalmente le hará caer como fruta madura). ¿En qué momento tendremos que replantear nuestras acciones si vemos que ese previsible pinchazo físico del rival no se produce?

Como veis de los ejemplos anteriores, y podríamos citar muchos más, el tema elegido hoy no tiene receta mágica. Solamente una gran experiencia, adquirida después de sufrir muchas derrotas y analizarlas posteriormente (de las victorias también se puede aprender pero es más difícil), nos permitirá atinar más a la hora de elegir cuando cambiar un sistema de juego. En resumen podríamos decir que la táctica es una ciencia que pocos estudian y el momento en el cual utilizar cada una de las múltiples posibilidades es un arte de difícil transmisión.

1 Comentario

Los comentarios están cerrados.

  1. Sumamente interesante el artículo. En mi opinión el padel es un deporte que en su naturaleza, a niveles de competencia equivalentes, tiende a reducir la incidencia de brechas técnicas y físicas entre las/os contendientes. Entonces a partir de este fundamento concluyo en que el aspecto de estrategia y las tácticas asociadas a la misma, muy relacionado con aspectos mentales, pueden generar la brecha que defina la contienda.