El equipo de un jugador profesional de pádel

Cuando empecé a jugar al pádel, allá por el 1986, no existía ningún equipo de preparadores alrededor del jugador, por lo menos en mi entorno de pádel español. La parte técnico-táctica la aprendíamos mediante imitación de otros jugadores o simplemente nos inventábamos nuevos golpes y estrategias. Nosotros éramos nuestros propios entrenadores. La parte física no se trabajaba más allá del trabajo en los partidos o, como en mi caso, lo hacíamos por placer pero sin realizar un trabajo específico encaminado a la mejora del rendimiento en una pista de pádel. Del trabajo psicológico ni hablemos, en esa época lo desconocíamos y nadie hablaba de preparación psicológica, coaching, etc.

Solo en los últimos años se han ido conformando equipos de trabajo entorno a los jugadores profesionales. Hoy en día un jugador/a que se precie tiene entrenador/coach, preparador físico, preparador psicológico y recuperador o fisio. Es la progresión lógica en un deporte que cada día mueve más dinero y por lo tanto en el que cada día hay más competencia. Y ese esfuerzo y dedicación de varias personas especialistas en varias áreas de trabajo, más el mayor número de horas dedicadas al entrenamiento han hecho que sin duda el nivel de jugadores y jugadoras sea más alto ahora que años atrás.

Pero falta algo, alguien, en ese esquema de trabajo. Una figura que no aparece ni en este ni en la mayoría de deportes y que pienso que es fundamental para el desarrollo deportivo del jugador, pero especialmente para el encaje de ese desarrollo dentro de la evolución de la persona. Esa figura es la del mentor, esa persona, conocedora profunda del mundo del pádel, que de manera desinteresada guía los pasos del deportista, mirando a largo plazo y pensando siempre en el desarrollo personal además del deportivo. El mentor es quien ha de decidir y elegir, conjuntamente con el deportista, al equipo de trabajo. Es quien ha de mantener con los pies en la tierra al jugador cuando tiene éxitos y pueda tener la tentación de perder la humildad. Pero también ha de mantener al entorno en su sitio, no permitiendo malas influencias.

El papel de mentor lo puede ejercer un familiar cercano aunque no es imprescindible, pero sí es básico que sea alguien muy cercano al deportista y que le tenga mucho aprecio; aprecio del de verdad, del que raramente se estila hoy en día.

 

Pd. Me recuerda el gran Óscar Not que el último partido al mejor de 5 sets lo disputaron los hermanos Not contra Almazán – Piñón en la final del Campeonato de España de 1993. Presencié ese partido en Bilbao con victoria de lo Not 6-1 en el cuarto set.