Matías Díaz, el incansable luchador

Inicio con este post una serie de análisis de jugadores y jugadoras del circuito profesional.

Conocí a Matías Díaz hace ya varios años. Incluso tuve el placer de contratarlo para que defendiera los colores de mi club (CTC Wellness) en esa época, y de disputar de pareja con él el punto decisivo de un campeonato por equipos.

Sus características como jugador son bien conocidas: jugador hecho a si mismo, aguerrido, luchador incansable, una voluntad de hierro, gran defensor y en los últimos años ha experimentado una gran mejoría en su juego de ataque. Su nivel físico también ha mejorado mucho y prueba de ello es su evidente adelgazamiento y el desgaste enorme en los partidos que aguanta sin pestañear.

Una persona clave en su formación, y en la de otros como Fernando Belasteguín, ha sido su padre. No tengo el placer de conocerlo pero Bela habla maravillas de él.

Matías se ha convertido, gracias a su esfuerzo y tesón, en una de las mejores derechas del circuito profesional. Pero pienso que ese nivel de autoexigencia en todos los aspectos del juego y del entrenamiento, que por una parte le han colocado ahí, también le frenan para dar el último salto. Para ganar a los mejores de forma continuada su juego necesita más frescura, menos previsibilidad. Algo de magia, de locura, de diversión, de no jugar todos los puntos bajo el patrón previamente establecido.

Cualquier jugador debe intentar alcanzar el máximo de su potencial y Matías nos da una lección en eso. Pero creo que la vía utilizada, que le ha dado tan buenos resultados, ha llegado a su límite, y pienso que ahora tocan nuevos caminos para seguir mejorando.